En la distancia, de Nicole Aponte

Fotos taller ICREA agosto 2016

En la distancia

(496 palabras)

Taller: ICREA -Agosto 2016

Eras ese tipo de muchacho que le gustaba pasarla bien, aunque no de la manera tradicional. Eso de salir de fiesta los fines de semana no era lo tuyo. Eras uno de esos millenials que disfrutaba estar en su casa, compartiendo con su madre o viendo el siguiente capítulo de su serie favorita. Te despertabas todas las mañanas deseando que pasaran esos tres años que te faltaban para irte de intercambio a Finlandia. De mí no había mucho que decir, en ese momento mi mayor preocupación era encontrar el amor en un sitio donde era poco probable conseguirlo: Internet.

Mucho se decía sobre esta forma inusual de conocer personas, nunca sabes con quién realmente estás hablando. Lo irónico es que te encontré sin siquiera buscarte, por casualidad, gracias a un artículo publicado en el momento correcto mientras husmeabas el muro de tu facebook.

Al escribir esto, los recuerdos me llenaban de nostalgia. Hablar contigo diariamente se había convertido en una especie de obsesión; no solo para mí, afortunadamente. Vivíamos con esa ansiedad cada vez que hablábamos, con ganas de querer hacer realidad los sueños donde te veía. Saber que te conocería algún día, que te abrazaría, me emocionada a grandes escalas. Solo había un problema: vivías en otro país.

Aun así no dejábamos que eso nos arrebatara la ilusión. Yo tenía la tonta creencia de que llegaría el día en que dejaría de teclear la computadora para encontrarte. Nos gustaba contarnos cada paso que dábamos en el día, confiábamos en que uno era el pensamiento incesante en la cabeza del otro, que ambos deseábamos lo mismo y haríamos todo lo que pudiésemos para lograrlo.

El tiempo pasaba, pensamientos e ideas de cómo lograr ir adonde estabas ocupaban mi mente. Quizás empecé a sentirte distante, pero se lo atribuí a que estabas en época de exámenes.

Había algo ese día, el día en que el café se derramó encima de mi pantalón, en el que tuve ese problema en el trabajo; y esa noche, camino a casa, donde llovió tanto que creí que el cielo caería sobre mi cabeza. Un escenario perfecto para lo que me esperaba.

—Lo siento ―dijiste―, pero ya no puedo continuar con esto. Pensé que podría manejar la situación pero no puedo. Quizá después podamos vernos, pero no puedo manejar el quererte y no tener la certeza de que algún día te veré.

Vamos a decir que eso fue lo último que me dijiste. Digamos que lo superé, digamos que encontré a alguien que me hizo sentir plena de nuevo, que los días no se volvieron un martirio, que el dolor terminó.

Digamos que no fui un día a donde vivías, después de meses de espera y que no te encontré tomado de la mano de una hermosa muchacha, viéndola con esos ojos que siempre ansié que me vieran a mí.

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